AbsolutoInsuperable

Lo irremplazable/incalificable

“Podía, pues, comprender mi generalidad; pero, habiéndola comprendido, huía implacablemente de ella. En la Madre había un núcleo radiante, irreductible: mi madre. Todos pretenden que mi pena es mayor debido a que viví toda mi vida con ella; pero mi pena proviene del hecho de ser ella quien era; y es por  ser ella quien era por lo que viví con ella. A la madre como Bien, ella había añadido la gracia de ser un alma particular. Yo podía decir, igual que el Narrador proustiano a la muerte de su abuela: “no me empeñaba solo en sufrir, sino también en respetar la originalidad de mi sufrimiento”; pues esa originalidad era el reflejo de lo que en ella había de absolutamente irreductible, y por ello mismo perdido de una vez para siempre. Suele decirse que, a través de su labor progresiva, el duelo va borrando lentamente el dolor; no podía, no puedo creerlo; pues para mí, el Tiempo elimina la emoción de la pérdida (no lloro), nada más. Para el resto, todo permanece inmóvil. Puesto que lo que he perdido no es una Figura (la Madre), sino un ser; y tampoco un ser, sino una cualidad (un alma): no lo indispensable, sino lo irremplazable. Yo podía vivir sin la Madre (todos lo hacemos, más o menos tarde); pero lo que me quedaba de vida sería por descontado y hasta el final incalificable (sin cualidad).” 

- Roland Barthes, La cámara lúcida. 
(p. 133-134)


El hombre sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal… cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y de chillidos. Cree que del interior de un bolsista salen realmente ruidos que significan todos los misterios de la memoria y todas las agonías del anhelo.

G.F.Watts, pág.88, 1904. 

En: Borges, Jorge Luis. El idioma analítico de John Wilkins. (Otras inquisiciones - 1952)


120 días

Cuatro meses y la vida sigue. ¿Cómo salirse de todo? ¿cómo liberarse de todo? Resistir, y no dejar de hacerlo aunque el mundo se venga encima, aunque el cielo sea el cielo y no deje de serlo jamás… porque ya no vale la pregunta por lo que es, sino más bien por lo que podría ser.

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